La Blogotheque registra en video actuaciones musicales de artistas independientes en diversos lugares públicos de ciudades del globo. Una mirada inusual y cotidiana de la música en directo, accesible gracias a Internet.
Una noche cualquiera en París. Tres hombres a la espera en la parada de un autobús. Cargan dos guitarras acústicas y un bombo. Los tres se suben al autobús y la música comienza en medio del pasillo. El hombre de la guitarra es Parker L. Noon, un personaje del nuevo folk americano más subterráneo. La canción, “Dear flies, love spiders”, del disco “Fire on the bright sky”.
Un rasgueo de guitarra y notas de xilófono interrumpen el zumbido del metro de Nueva York. Dean & Britta, otra pareja ligada al folk, actúan en pleno suburbano. Mientras, un grupo de neoyorquinos esperan la entrada del convoy en la estación. La megafonía recuerda que está prohibido grabar imágenes en el andén. “Como si fuéramos terroristas”, espeta al respecto el músico Dean Wareham.
La cámara se cuela en el camerino del grupo canadiense Arcade Fire. En pocos instantes, la banda actuará ante el público del Olimpya Hall de París. Desde el backstage, la cámara capta la salida de los integrantes del grupo al escenario y los aullidos del público.
Un colectivo cultural llamado La Blogotheque es el responsable de captar estos y otros momentos llenos de espontaneidad. Las actuaciones musicales se registran en videos que pueden verse en Internet. La Blogotheque tiene su base de operaciones en París, aunque cuenta con tentáculos en otras metrópolis del globo.
Sus actuaciones resumen una filosofía, la de que cualquier espacio público es idóneo para tocar música. Igual vale una plaza, que la escalera de un edificio o la esquina de una calle. Los protagonistas son músicos de corte indie que trasladan su propuesta, sin trampas ni cartón, a la calle. Muchos de ellos afrontan la experiencia con el impedimento de actuar en circunstancias poco habituales. “Algunas de las bandas no habían tocado nunca antes en formato acústico. Por eso, dejarse grabar en la calle era todo un reto para ellas”, cuenta a InCircles Vincent Moon, un joven francés ligado al mundo audiovisual y una de las dos mentes pensantes que componen el colectivo.
La iniciativa de La Blogotheque es una clara apuesta por recuperar para la cultura los espacios públicos. Es una llamada a que los transeúntes abran sus oídos a otras propuestas, un ejemplo de democratización musical. El colectivo comenzó a grabar actuaciones hace más de un año como un signo de protesta. “Nos sentíamos enfadados con la situación actual de la música en directo, reducida a los formatos televisivos o a las grande salas de conciertos en las que el escenario está a varios metros de ti. Nuestra idea fue llevar la música a la calle y crear una conexión íntima con la creación artística, tratando sonido e imagen a un mismo nivel”, afirma Moon sobre el proyecto.
Beirut – Nantes
The arcade fire - Neon bible
En su corto tiempo de vida, La Blogotheque ha filmado a artistas como Stuart Staples, líder de los Tindersticks, Beirut, The Divine Comedy, Architecture in Helsinki, Sufjan Stevens, Of Montreal, Guillemots o The Hidden Cameras. No siempre las actuaciones salen adelante. “Muchos grupos o sus compañías de discos se dirigen a nosotros para que les filmemos. A veces tenemos que decir no, puesto que también nos dedicamos a otros proyectos”, afirma Moon.
Los artífices de la iniciativa han sabido aprovechar las bondades de Internet
para difundir su obra. En su web oficial (http://www.blogotheque.net)
pueden verse todas las actuaciones grabadas. Por ahora, suman 76. Algunos videos
se dedican de forma monográfica a un artista, otros adquieren la estructura de
un split o video compartido. Todos pueden verse de forma gratuita a través
de la web o, previo pago y por envío postal, en formato DVD. Las actuaciones
pronto han trascendido en Internet. Sin ir más lejos, los enlaces a cada video
se reproducen a lo largo de la blogosfera.
New York, New York.
Neil Hannon, alma máter de The Divine Comedy, interpreta “Tonight we fly” a la orilla del río Sena y ante la mirada de varios transeúntes. Ellos, la gente de la calle, son también los protagonistas de cada grabación de La Blogotheque. El colectivo afincado en París busca la transformación de un espectador pasivo a otro activo, aunque según Moon, las reacciones de la muchedumbre varían según la ciudad. “En París la gente no interactúa, se siente extraña al contemplar actuaciones al aire libre y se esconde de la cámara”. No siempre es así. A veces, en una grabación, surgen los momentos mágicos. Son claros ejemplos de feedback sobre un escenario, la calle. “Nueva York es la ciudad perfecta para grabar. Allí todo es distinto. Muchas actuaciones han terminado como auténticas sesiones en vivo de música con gente anónima participando. Los neoyorquinos no tienen miedo a las cámaras. Es una ciudad llena de vida cultural y donde hay muchísimos músicos”.
A pesar de la cuidada fotografía, cada grabación busca captar un instante concreto con todas sus particularidades. En la memoria de los creadores de La Blogotheque hay buenos y malos momentos. “Una vez, en Nueva York, un puertorriqueño de unos 60 años se puso a bailar al ritmo de la música de Pigeon John, fue un experiencia increíble. En otra ocasión, sin embargo, un joven se dirigió a nosotros a pegarnos mientras grabábamos en las calles de París”. París, precisamente, la ciudad con la que La Blogotheque mantiene un relación de amor / odio. Y es que sus creadores persiguen el afán de trascender fronteras. “París es un ciudad preciosa, sobre todo ahora, en otoño; con los árboles llenos de color. Sin embargo, es un lugar horrible para filmar. La gente siempre parece triste, se aprecia una mala energía en la calle. Espero viajar mucho más el próximo año. Nuestro objetivo es filmar música en la calle a lo largo de todo el mundo”.