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  Edith Byron - The hounds of Tindalos (Miguel Martínez de la Cruz):

Edith Byron es el nombre bajo el que se cobija Anna Granados - debido a su admiración por el poeta inglés Lord Byron y la cantautora francesa Edith Piaf -, una joven de Manresa (Barcelona) que edita trabajos desde 1997 dentro de la estela gótica y de la darkwave inglesa, teniendo como referencia, entre otros, a la capacidad de facturar canciones pop de Joy division o The Mission.

No ha sido hasta 2003 cuando se ha decidido a rodearse de músicos de carne y hueso para grabar su primer largo, "The hounds of Tindalos", donde como grupo se presenta a través de diez composiciones, mas una atípica recreación del "Strange days" de los Doors. Un trabajo autoproducido que adolece en los terrenos de bajo y batería, algo que en parte no afecta al sonido final, debido a la importancia de piano y guitarra en las composiciones, y a que la función de los dos elementos antes citados tenga un protagonismo mas discreto. Destacable es la voz de Edith Byron, que confiere una gran intensidad a la música que factura el grupo.

"The hounds of Tindalos" comienza con la fría instrumental de "The unreacheable" y gana rápidamente ritmo con "Empty summer", llena de elegancia y buenas maneras, y la misteriosa "Roses are wicked". A partir de ahí el grupo parece enganchar buenos momentos (las interesantes atmósferas sintetizadas de "Lost for words" o la más rítmica "Words") con otros que se suceden de forma correcta pero sin llegar a destellar.

A pesar de una cierta sobriedad instrumental, el grupo funciona en momentos con un gran acierto y quizá únicamente se eche de menos un mayor desarrollo de las canciones -prácticamente ninguna supera los tres minutos-, que a veces parecen ser cortadas precipitadamente cuando podrían dar mas de sí. No obstante, el grupo presenta una oferta válida y fresca que en ningún momento carece de interés. Y es que se agradece el esfuerzo de Edith Byron por presentar alternativas y aportar la bocanada de aire fresco que cualquier estilo minoritario supone sobre el sobrio bloque que representa a la mayoría del panorama musical estatal. [5]