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Summercase 2006 [14 Julio. Boadilla del Monte. Madrid]:
Primal Scream y Happy Mondays sobreviven al naufragio de New Order
La primera jornada del festival Summercase tuvo claro sabor británico, con varias de las leyendas del sonido Manchester como cabezas de
cartel y la compañía de promesas más o menos consagradas también procedentes de las islas.
La juventud o la experiencia. Esa fue una de las grandes disyuntivas del público que se reunió en la primera jornada del Summercase en Madrid. La balanza terminó por equilibrarse ya que, tras la decepción de New Order, Primal Scream dieron el, quizá, mejor concierto de la primera jornada del festival. Por otro lado, los míticos Happy Mondays hicieron acopio de energía y demostraron que la veteranía puede ser positiva.
En la otra cara de la moneda, los laureados Keane y Starsailor estuvieron correctos en un festival que quizá aglutinó demasiadas actuaciones y en horarios similares, lo que provocó un continuo trasiego de público entre los diversos escenarios.

The divine comedy
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Aún refulgía el sol cuando The divine comedy, alias tras el que se esconde el irlandés Neil Hannon, aparecía sobre el escenario. Como un auténtico gentleman inglés, ataviado con traje y sombrero, Hannon empezó pisando fuerte y terminó perdiendo fuelle en un concierto más que correcto. Sonó elegante su pop orquestal y fluctuante entre melancolía y optimismo. A ello ayudó una gran banda, que tuvo sus momentos álgidos en la amable 'Diva lady' y en la vitalista 'Generation sex'. Aunque pareció perder fuerzas en el segundo tramo de la actuación, el irlandés logró mantener el ritmo gracias a una encomiable cercanía con el público.
Starsailor es una banda más o menos consagrada, a pesar de que en su último disco hagan aguas. Quizá sabedores de ello, optaron por huir de la inconsistencia de sus últimas canciones para recrearse en sus singles. Así, abarcaron sus éxitos 'Alcoholic' y 'Poor misguided fool' al comienzo de su actuación. Tampoco se dejaron en el tintero 'Silence is easy', 'Four to the floor' y una sucia versión de 'Tie up my hands'. Sorprendieron con un directo de fuerza inusitada, que les acercó más al rock que a aquella figura de Tim Buckley tan palpable en sus discos.
La luna flotando cómoda en el cielo recibió a los míticos Happy mondays. La noche trajo consigo una bajada de temperatura que animó al público. Los mancunianos se sirvieron de ello y, fieles a su estilo, ofrecieron una actuación que no dejó resquicio a la apatía gracias a una receta elaborada con diversión y hedonismo. Aún así, los británicos padecieron compartir horario de actuación con New Order, estrellas del festival, y motivo por el cual gran parte del público abandonó el escenario al poco de comenzar la actuación.
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Ahora bien, lo de New Order fue una profunda decepción. Se vio a un grupo cansado, aburrido de sí mismo -hasta el punto de recurrir en varias ocasiones al cancionero de Joy division- y con un directo sencillamente correcto para los fans más acérrimos y vulgar para el resto. Ni siquiera la recreación del mítico 'Love will tear us apart', de sus tiempos junto a Ian Curtis, logró levantar el pabellón. El punto álgido de la actuación se vivió, no obstante, con 'Ceremony', pieza de gran fuerza intrínseca; el atributo del que precisamente carecieron los de Manchester. Las recreaciones de sus mayores hits como grupo rompedor de las pistas de baile ("True faith", "Bizarre love triangle" y "Blue monday") tampoco estuvieron a la altura. De hecho, mucho público les abandonó en la mitad de la actuación y en favor de Primal Scream.
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La banda de Bobby Gillespie supuso una patada a todos aquellos que ven en la veteranía un antónimo del rock'n'roll. Primal scream ofreció una actuación musculosa y brillante, más cercana al rock que al jangle pop de querencias electrónicas y con un Gillespie convertido en un animal escénico de clara actitud stoniana. En su repertorio se alternaron temas nuevos que hablan de una banda que sigue en plena forma
("Country girl") y clásicos como "Get your rocks off' o "Swastica eyes". Bailables y energéticos, Primal Scream fueron los vencedores de la noche gracias a una actuación en la que primó lo orgánico sobre lo electrónico.
El torrente sonoro de Primal scream coincidió, en sus últimos compases, con las brillantes melodías de los británicos Keane. Aunque
hace poco pisaron Madrid, había expectación por ver a los nuevos niños mimados de la prensa musical inglesa. Keane poseen actualmente el
cetro del pop indie más comercial gracias a un nuevo disco, "Under the iron sea", que no termina por profundizar en los caminos
abiertos en su debut "Hopes & fears". Lo cierto es que son un grupo pop sin pretensiones y con un cancionero aceptable. Con un directo de
sonido más pastoso que en sus discos, los británicos abarcaron singles como "Bend & break", ejemplo perfecto de composición pop,
"Everybody's changing" y su último single, "Is it any wonder?".
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The happy mondays |
El público les siguió con fervor a pesar de que terminasen por resultar excesivamente blandos. Mientras, las almas más gamberras
disfrutaban en una de las carpas del festival con una sesión de los siempre efectivos Chemical brothers.

Primal scream |

Keane |
Texto: Miguel Martínez de la Cruz
Reportaje fotográfico: Miguel Martínez de la Cruz y Miguel Martínez Madrid
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