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Primavera sound 2005 [26, 27 y 28 mayo 2005. Recinto Forum. Barcelona]:
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Impresionante y decepcionante. Estas dos palabras son perfectas para definir el resultado del Primavera Sound 2005. Impresionante por
esos The Arcade Fire del jueves. Un grupo casi desconocido, con un solo disco en el mercado, que reventó el cielo de Barcelona con
unas canciones dignas de recordar y un directo simplemente brutal. Enormes.
Impresionante también por Maximo Park, Radio 4, The Wedding Present, Micah P. Hinson, Daniel Darc, Ron Sexmith y el cantante de
It's Not Not. También por la Iguana, sus gargajos al aire, su rock y las hostias que recibimos los de las
primeras filas. También por Joy Division, que fue lo mejor del concierto de New Order. También por el sonido hipnótico de
Sonic Youth. Y sobre todo por The Futureheads, unos jovenzuelos con un afterpunk directo a las neuronas, y las
arengas antibelicistas en forma de canciones de Steve Earle, todo un símbolo del mejor country-rock y la mejor América
(decía uno de sus estribillos algo así como "fuck the FBI, fuck the CIA, living in the motherfucking USA..."). Tan memorable
como los tres cuartos de hora de temas clásicos que pincharon Cesar Lores y Miqui Puig: Franz Ferdinand, Morrisey, Interpol y
The Clash para hacernos bailar a lo bestia.
Desde luego que es una verdadera pena que haya lugar para la decepción. Bajo las aparentes ventajas del recinto del Forum y la buena
organización, se escondía un error que salió a la luz en el peor momento: El concierto de Antony and The Johnsons. Sí, fue lo
mejor del Festival, seguro. Pero eso lo pudieron comprobar los que entraron en el Auditori y no los más de doscientos que nos
quedamos en la puerta porque el aforo se había completado. ¿En qué festival se ha visto tal cosa? ¿Por qué no avisaron de que la
entrada era limitada? Un verdadero chasco. Encima sacaron las porras para evadirnos. Un día después se rumoreaba que todavía quedaba
espacio en el Auditori.
En un segundo plano no menos importante recordar que muchos de nosotros nos preguntamos por qué Los Planetas siguen tocando, que los
precios de la comida y la bebida no eran precisamente asequibles (aquello no eran kebabs...), que basta ya de publicidad y promociones
por todas partes. Menos mal que el rock aprendió a sobrevivir hace mucho. Resultado final: Notable. Volveremos el año que viene.
Let's rock!.
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