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Festimad 2004 [28 y 29 Mayo. El Soto de Mostoles. Madrid]:

Sábado 29 de Mayo


Delorean

Bajo un brillante cielo Delorean comenzaron a calentar motores sobre el escenario Heineken gracias a una bailable fusión de pop, rock y electrónica. Gran influencia tienen del pop británico de los 80 y especialmente de The Cure, sobre todo en su vocalista. Son uno de los grupos que muestran la nueva cara del sello Bcore y su intención de abrirse mas allá de producir grupos de hardcore. Con Delorean han acertado. Su directo es muy ameno -con música del videojuego Mario Bros a los teclados como anécdota- y su repertorio de canciones es decente. Destacó su single "NY gaps", quizá una de las piezas mas pegadizas y con mayor proyección comercial del indie español en los últimos años.

Una de las ventajas de los grandes festivales es la oportunidad de descubrir nuevos talentos. Fue el caso de The Bronx, banda apadrinada por Guns 'n Roses y con un solo disco en su haber ("The bronx", 2003). Este cuarteto ofreció una trepidante actuación en el escenario Sol Música. Practican un punk rock a la vieja usanza, muy cañero, sucio y guitarrero, teniendo un incendiario vocalista que potencia la agresividad sonora de sus compañeros. Rugidos, caídas por el escenario, partes cantadas con el micrófono dentro de la boca; numerosos momentos que no dejaron indiferente a nadie. Hay algo en la fuerza de esta banda que recuerda a cuando emergieron Rage against the machine, a pesar de ser dos conjuntos muy distintos musicalmente hablando. Sin duda dieron uno de los conciertos mas enérgicos de los dos días de festival.

El siguiente inquilino en Sol Música fue Young Heart Attack, otra de las apuestas de Festimad, si bien en este caso no se cumplieron las predicciones que había sobre ellos. Pueden ser buenos músicos, pero el problema de este grupo reside en lo monótono de su oferta. Son simplemente uno mas de los varios grupos que se han apuntado a la furia del rock revival, se parecen demasiado a The Darkness y es mas que probable que nunca lleguen a despegar dentro de este estilo. Las canciones de su debut "Mouthful of love" sonaron insípidas y ni con el single "Starlite" lograron despuntar.

The bronx y Young heart attack

Efecto contrario fue el conseguido por Standstill en el escenario Bcore. Los catalanes demostraron una vez mas por qué son una pieza clave dentro del hardcore europeo, estilo del que precisamente se alejan cada día más en su empeño por diluir su música en un mar de estilos. Presentaron su nuevo disco homónimo, cantado en castellano, y cuyas canciones suenan redondas en directo a pesar de que la carpa de Bcore no les hiciese un gran favor acústico. Intenso comienzo con "Always late", haciendo ver que son un grupo que puede hacer sentir y vibrar a la audiencia. Y perfecta ejecución de los nuevos temas, donde han afinado mas que nunca para crear un estilo personal, caracterizado por la solidez rítmica y la experimentación y preciosismo de guitarras. "GM", "Cuándo" y especialmente "Poema nº3" transmitieron la sensación de estar ante una banda impresionante que no para de crecer. Cerraron con "Words", de "The ionic spell", y regalo para los seguidores más fieles.

The (International) Noise Conspiracy cerraron su concierto con esa gran canción que es "Capitalism stole my virginity", perfecto ejemplo de esa batidora musical en la que se mezcla rock setentero, punk, estribillos bailables y sonido garaje aliñado de reivindicación política. Muy en la línea de Tokio sex destruction, que les precedieron horas antes, ambos demostraron que el rock ni es ni será un género caduco.


Standstill

Pixies era uno de los mayores atractivos de la edición del sábado, algo que se notó en el lleno del escenario principal cuando los de Boston se disponían a tocar. Incuestionable es el mito creado alrededor de la veterana banda, que aportó a finales de los ochenta la semilla que dio pié a la oleada alternativa de los noventa y a bandas deudoras como Presidents of USA o Nirvana. Pixies pusieron la nota emotiva en el Soto, mas allá de por su reciente reagrupación, lo que significaron o por el numeroso público asistente cercano a la treintena y sumido en la nostalgia. En su actuación -iniciada con la soberbia "Where is my mind?"- demostraron aquellos factores que les han hecho ser lo que son: un perfecto dominio de las dinámicas y la capacidad para facturar canciones llenas de frescura y letras indescifrables. Hora y media llena de melancolía, muy apropiada tras la saturación de decibelios en horas anteriores, e idónea para rememorar todo el movimiento indie de la pasada década.

De las raíces de un movimiento a las de otro. Korn suponía el broche de oro de Festimad 2004 entre el público amante de los sonidos más duros. Cierto es que son muchos los que ven el ocaso del grupo y del estilo que ellos mismos crearon, pero el quinteto liderado por Jonathan Davis tiene una parroquia de seguidores dispuesta a recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor. El quinteto eligió un repertorio centrado en lo mejor de su carrera, sus primeros discos; lo cual resultó bastante honesto por su parte y de agradecer. Nadie puede negar el magnetismo de Davis y su polivalencia como cantante -también han creado escuela en este punto con miles de imitadores-, condición que mostró sobremanera en el Soto. Se nota que Korn llevan sus años en el oficio, porque han adquirido una contundencia y precisión en el directo sorprendente. Potentes sonaron "Got the life", "Here to stay", quizá la mejor de la noche; "Falling away from me", la mítica "Blind", generando delirio colectivo; "Shoots and ladders", gaita y revisión del "One" de Metallica incluída y "ADIDAS" entre otras.

Pixies y Korn

Tanto Pixies como Korn permitieron a los asistentes a Festimad 2004 rememorar en escasas horas y de forma esquemática mucho de lo cual se dijo en la década pasada. Pero no fue un festival de nostalgia, y otros grupos se encargaron de recordar que, en esto de la música, aun queda mucho por decir.

Texto: Miguel Martínez de la Cruz. Fotos: M.M.C y Jonás Climent Belart.