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Festimad 2003 [Madrid 30 Marzo 2003, El Soto Mostoles]:

Ambiente festivo en la 5º edición de Festimad. El desfile de camisetas, cadenas, pantalones cortos, piercings y otros complementos desde la estación de Atocha hacia el anden de cercanías hacía intuir que en el Soto se iba a producir un evento de masas. La heterogenea masa invadía la solitaria estación mostoleña ante un agobiante calor. La entrada dentro del recinto del Festimad se hace tediosa, sea por el polvo y solanera que invade los campos de futbol donde se ubican las colas o por el largo camino desde el cercanías hasta el parque. Una vez producidos los encuentros, habiendo cargado con mochilas y esperado pacientemente cuarenta minutos de cola uno se siente orgulloso al ver la pulsera de entrada en su muñeca. Ambiente diverso y ante todo llamativo, destacando quizá respecto a otras ediciones el aumento de público gótico y siniestro atraido por el príncipe de lo grotesco, Marylin Manson. Lo bueno de Festimad es el batiburrillo de gente unida, el ambiente fraternal que se respira y las miles de actividades que circundan al plano unicamente musical.

El Festimad es música, claro, pero también tiene un alto componente de estética, improvisación por parte de los asistentes y muchas alternativas, como puestos de comida oriental, tailandesa (buena pinta tenían esas crepes rellenas de ensalada), de camisetas y merchandising, una carpa donde poder presumir ante tus amigos de estar en el festival gracias a Internet o unos curiosos talleres donde maravillarte con las pericias al spray de graffiteros. Las alternativas a los conciertos son pues variadas y amenas, quizá sea también por ello que te bombardeen con preservativos gratis a la entrada. Lo desfavorable es la pésima area de acampada, demasiado alejada de los conciertos, el escaso número de fuentes y baños (lo que te obliga a regar el Soto) y, sobre todo, esa sensación de agobio entre actuación y actuación que hace que veas mitad de unos y mitad de otros. Una vez dentro, tu única idea es amortizar esos 40 euros (en mi caso) pagados por la entrada y no hay mejor manera para ello que pulular sin descanso entre los tres escenarios que componen Festimad.


Hamlet [Escenario Festimad 18:30]

Hamlet fue el primer concierto que pudimos oir. Digo oir porque al llegar nos vimos obligados a levantar la tienda de campaña en un suelo desértico, donde hundir piquetas se planteaba casi surrealista. Una vez sudados por el esfuerzo y habiendo recargado provisiones en botellas de calimocho nos dirigimos hacia los escenarios, pero Hamlet estaban dando fin a su cancionero. Lo poco que puedo decir es que, por comentarios de otros asistentes, dieron un gran espectáculo y si que puedo afirmar que desde la zona de acampada, donde los conciertos se oyen perfectamente, pareció que así fue. El repertorio se centró en la ya dilatada carrera del grupo. Pudimos distinguir ( y cantar entre piqueta y piqueta) clásicos como "Queda mucho por hacer", "Denuncio a dios" o "Dementes cobardes", siendo el cierre de la actuación la magnífica "Antes y después".

 

AFI [Escenario Festimad 19:15]

Nuestro primer concierto de Festimad 2003. AFI se desenvuelven bien sobre el escenario, su repertorio me es desconocido y su estilo no coincide especialmente con mis preferencias musicales si bien se me antojaron, al menos, simpáticos. Movieron al público y entretenieron: la función básica que cualquier grupo debe de cumplir en un macrofestival de estas características. Destacable es su dinamismo sobre el escenario, obsequiendo a los presentes, bastante parados para esas horas, con un repertorio de movimientos y una estética setentera, corbata incluida.

Skin [Escenario Lago 20:00]

Skin era una de mis predilectas para esta edición de Festimad. Habiendo seguido su anterior carrera a las riendas de Skunk Anansie la actuación de la inglesa prometía. Y así fue. La banda que acompaña a Skin es un simple y clásico conjunto de rock y como tal se comportó sobre el escenario. Temas nuevos y del viejo grupo de la cantante para una gran actuación en la que sobresalió, como cabía de esperar, esa gran vocalista que es Skin sobre el resto de músicos. Del nuevo proyecto de la cantante podemos decir que sigue las mismas lides que su anterior banda y que las canciones que componen su nuevo trabajo fueron efectivas en directo pero desconocidas para la mayor parte de los presentes. Por ello, sin duda, los momentos álgidos de la actuación vinieron cuando se recuperaron clásicos de Skunk Anansie. Los temas rescatados fueron "Charlie big potato", a modo de cierre, y la maravillosa "Hedonism" en formato acústico, siendo el mejor momento de la actuación con un público entregado al gran chorro de voz de la vocalista. Skin cumplió su papel con creces.

Disturbed [Escenario Festimad 20:45]

Desde Chicago venían Disturbed, una banda mas de la nueva onda hardrockera americana. Mis referencias sobre ellos se reducían a sus dos trabajos, simplemente correctos, y a un par de escuchas de sus directos. Sinceramente Disturbed no me entusiasmaban especialmente pero, sin duda, demostraron con creces que su nombre tuviese tanto peso en el cartel de Festimad. Su concierto fue simplemente espectacular, quizá el mejor - con permiso de su majestad siniestra - de toda la edición. David Draiman es un cantante como pocos, maneja al antojo su torrente vocal, se muestra junto a su banda enérgico, sabe mover al público y dar espectáculo. Literalmente los americanos se metieron a la audiencia en el bolsillo, y muchos lamentamos que su tiempo terminase tan pronto. Los ritmos metálicos y los aromas a Black Sabbath y Ozzy Osbourne centraron el repertorio de Draiman y sus chicos, sobresaliendo temas como "Prayer", "Believe", "Stupify" o su hit "Down with the sickness", todos ellos impresionantes en directo y haciendo que los pies de los presentes llenasen (mas aún) de polvo el parque del Soto. Una gran actuación, lástima que mi cámara no pudiese registrarla por pérdida de batería.

Evanescence [Escenario Festimad 21:30]

Natales de Arkansas, Evanescence venían al Festimad como aquel grupo salido de la nada y en pocos meses alzados en un pedestal gracias a la inclusión de su single "Bring me to life" en una conocida banda sonora. Eran muchos los curiosos que llenaban el escenario principal con su interés por ver en directo a la banda de la joven Amy Lee y ver si realmente cumplían con las expectativas que en torno a ellos se habían elevado. Nosotros no estábamos dentro de ese grupo ya que urgía una visita a la tienda en búsqueda de nuevas baterías para la cámara, repostar con nuestra flamante botella de whisky y, ante todo, cumplimentar una serie de necesidades fisiológicas que aquí no vamos a especificar. De lo poco que pudimos oir de Evanescence parece ser que cumplieron correctamente con el papel que les habían encomendado, si bien por no estar presente no voy a entrar a comentar ni menos criticar su actuación.

Deftones [Escenario Festimad 22:15]

Para muchos los de Sacramento eran el plato fuerte de Festimad. En mi caso ya los había visto en directo con conclusiones muy desafavorables, asi que esperaba que esa noche me resarcieran demostrando el por qué de su posición dentro de los estamentos del nuevo metal. Pero no fue así. Realmente Deftones tienen un problema: o son un grupo de estudio y en directo pierden puntos o simplemente son escasamente profesionales y salen tan colocados al escenario que son incapaces de cumplir con su cometido. Chino Moreno estalló a los acordes de "Feiticeira" y su voz, como muchos ya esperábamos, dejaba bastante que desear. Prosiguieron literalmente destrozando algunas de su grandes canciones como "My own summer", "Lhabia" o mi favorita "Be quiet and drive", todas ellas tocadas con escaso gusto. El sonido de Deftones fue pésimo, la complicidad entre músicos inexistente y Moreno demostró (a mí por segunda vez) su escasa valía como cantante. Curiosamente su setlist ahondó escasamente en su nuevo trabajo, bastante flojo, todo sea dicho, y se centró en las viejas glorias del grupo. Pero ni por esas Moreno consiguió animar a un público estático, que incluso llegó a arrojar objetos al escenario. Por extraño que parezca las mejores versiones en directo fueron las de su nuevo trabajo, quizá por el apoyo de Moreno a la segunda guitarra o porque (recemos por ello que si no los americanos tienen ya poco que decir) la banda haya aprendido a tocar de una forma medianamente aceptable. Moreno se dedicó a amenazar al público y a golpear el micro contra el suelo produciendo molestas distorsiones. Por no hablar de la funesta labor del DJ Delgado destruyendo, en vez de adornando, las canciones con matices. A su favor solo podríamos destacar los singles "Minerva" y "Change (in the house of flies)", las piezas mas acertadas de la noche, y la óptima actuación del batería Abe Cunningham. Para colmo, Moreno daba buena cuenta de su vodka naranja - como si no estuviese ya poco ebrio - y lo escupía al público. Estoy seguro de que fuimos muchos los que pensamos que parte de nuestro dinero había sido desperdiciado.

Him [Escenario Tipo 23:15]

Tras el mal trago y desilusión de Deftones nos dirigimos a ahogar las penas en tragos etílicos y ver que nos podían ofrecer Him. Los finlandeses salieron al escenario proporcionando una actuación simplemente correcta, sin arriesgar nada, pero ofreciendo un buen concierto. Efectivos sería la palabra perfecta para definirlos, supieron elegir habilmente entre su repertorio para satisfascer a sus fans y Valo no se salió en ningún momento de lo establecido. Dieron una actuación amena, si bien dió la impresión de estar milimétricamente planeada y la música en directo también debe de tener un toque de improvisación. Destacaron temas como "Hearthache every moment", "Salt in your wounds", la maravillosa revisión del "Wicked game" de Chris Isaak, "Right here in my arms" o el broche final con el single que les dió la fama: "Join me". Tras el buen, pero un poco insípido, concierto dado la multitud se dirigió en masa a congregarse en el escenario principal a ver al verdadero protagonita de la noche, quien prometía música y espectáculo a la vez.

Marylin Manson [Escenario Festimad 24:15]

Y así fue. Como la gran estrella del rock que es, Manson se hizo rogar mas de cuarenta minutos. Todos sabíamos que aunque se hubiese retrasado dos horas la gente habría seguido de pie frente al escenario. Finalmente apareció el que para muchos es el principe de las tinieblas, desgrasando su maquinaria industrial de rock, espectáculo y provocación. Sin duda Manson es una estrella asentada y eso se notó anoche en lo bien planeado que estuvo su concierto. Sabe combinar habilmente música con espectáculo, sin llegar a parecer un mero títere cirquense, manteniendo su credibilidad como músico y otorgando un buen show en el terreno estrictamente musical. Se ve que es un tipo hábil y que, sobre todo, lleva muchos años en el negocio, lo que le permite excederse en aquellas provocaciones que tanto le gustan y la vez, gracias en parte de una banda sólida, ofrecer una música grata que bebe de numerosos elementos pero comparte un rasgo común: el propio espectáculo que Manson es en sí.

El comienzo con "Irresponsable hate of anthem" fue simplemente sublime, repasó posteriormente gran parte de su discografía y también dejó tiempo para las piezas de su nuevo trabajo "The golden age of the grotesque" y su flamante single - tal como anunciaba un luminoso - "Mobscene". Otros momentos álgidos vinieron de la ya archifamosa versión de Eurithmics "Sweet dreams", la efectiva "Rock is dead", "Disposable teens" o la obligatoria "The beautiful people". La puesta en escena fue sencillamente espectacular, ya fuese por él mismo y su banda o por el pedestal desde el que se erigió en posición de Mesias del rock industrial y las señoritas semidesnudas que le acompañaron a lo largo de toda la actuación. Francamente, para el que aquí escribe, Manson nunca ha sido precisamente un ídolo y precisamente sentí cierto estupor al saber que era cabeza de cartel de Festimad, lo que reducía considerablemente el presupuesto de los promotores para contratar otros artistas. Pero Manson es una verdadera estrella, lo que conlleva las paranoias mentales y excentricidades de las mismas pero también un alto sentido de la profesionalidad y de querer agradar a su público.

Texto y fotos: Miguel Martínez