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Nace "Arto!", la nueva revista musical independiente de Madrid.
Artos de muchas cosas. Entre ellas,
del escaso apoyo que los poderes públicos y la iniciativa privada brindan
a la música en Madrid. Hartos de que las propuestas diferentes y de que
la prometedora escena indie de la ciudad no acabe de florecer. La revista “Arto!” nace
y reivindica un espacio en Madrid para la cultura con mayúsculas y minúsculas,
para las sensibilidades distintas y para los oídos más arriesgados. Un
nuevo revulsivo musical, en forma de tinta y letra, que quiere hacerse
oir en bares y salas de conciertos. InCirclesWebzine habla con
Manuel Astur, director de esta nueva propuesta, de edición
mensual gratuita y cuyo primer número sale a la calle este mes de marzo. Por
Miguel Martínez
de la Cruz.
¿De qué estáis hartos en Arto!?
De muchas cosas, podríamos escribir un libro. Ante todo de lo desamparados que están los artistas que se arriesgan y hacen cosas interesantes, sobre todo si son de Madrid. Aquí los medios no hacen caso de nadie diferente y los políticos sólo parecen interesados en lo que diga la SGAE, en subvencionar ciclos de Zarzuela, Copla y “músicas del mundo”,
como si el pop rock fuese venusiano.
¿Quién hay detrás de Arto!?
Cuatro locos en la oficina, un montón de colaboradores y cualquier persona “Arta” que
quiera dejar de estarlo.
¿Qué os llevó a crear la revista?
El descontento. En Madrid no había una sola revista independiente. Parece increíble, la ciudad más grande de este país sin que nadie mire lo que hay en casa. Barcelona cuenta con revistas que apoyan su música. Aquí tenemos la Rolling Stone, que sólo habla de grupos españoles
si tienen fama de drogotas y que de independiente no tiene nada.
Por vuestro manifiesto inicial, parecéis una iniciativa pretendidamente anárquica
y amateur.
Parece, pero no lo es. Es una actitud premeditada, quizá underground, punk o manierista.
En realidad somos profesionales. Queremos crear movimiento, apoyar a
las músicas vanguardistas y arriesgadas. Para ello hemos de ser entretenidos y fáciles de leer, sin llegar a superficiales. Me sacan de quicio las críticas
de discos que parecen escritas por un Kafka adolescente sin talento y
puesto hasta el culo de MDMA. O esos supuestos reportajes de investigación sobre
cualquier artista folk desconocido de los años 50 insoportables de leer. Hoy en día
con Google cualquiera puede hacer esa mierda de reportaje. Pretendemos
acabar con el snobismo y petardeo, ser auténticos.
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¿Cómo gestionáis el proyecto? ¿Contáis con apoyo o subvenciones?
El proyecto lo gestionamos con jornadas de trabajo de 12 horas y sin
dormir para asistir a los conciertos que se hagan. No tenemos ninguna
subvención, ni la queremos. No tenemos hay más apoyo externo que la buena voluntad de nuestros colaboradores, los artistas de Madrid y la gente afín de la industria musical. Todo sale de nuestros bolsillos y así tiene que ser para mantener la auténtica
independencia.
La revista tiene su base en Madrid. Definid la ciudad con pocas palabras.
Suciedad, caos, excitación, nervio, fuerza, movimiento, creatividad, exaltación, cemento. Madrid está afinada
en re.
¿Madrid cuenta con una escena musical indie emergente?
Hay una escena independiente increíble. Llevábamos años sin ella y de golpe han germinado grupos muy interesantes, con ganas de armarla muy gorda. Algunos no tienen ni disco editado y a veces no lo quieren, porque son capaces de llenar conciertos con un público exaltado. Realmente es precioso lo que se está gestando en las cloacas de Madrid, es muy emocionante vivir este momento.
De existir, ¿tiene alguna relación estilística o estética con la que, en los 80, movió la ciudad?
La movida madrileña de los 80 apesta y es un lastre del que hay que librarse. No tiene nada que ver, excepto en que hay un montón de grupos que quiere cambiar las cosas.
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<< Algo precioso se está gestando en las cloacas de Madrid >>
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¿No nos vendieron, en parte, una movida?
¿Cuál? ¿la de los 80 o el triste intento de hace unos años del “madrid underground” y sus vergonzosos recopilatorios? La movida de los 80 no fue para tanto como nos venden. Fue increíble la democracia y la libertad, algo común a España, no sólo de Madrid. Se respiraba ambiente de excitación. Los jóvenes de entonces son ahora los que manejan el cotarro y exaltan esos tiempos como un abuelo los de la República. Hablamos de nostalgia, no de cultura. Hace años hubo un triste intento. Se quiso crear algo de la nada para vender discos. No había nada, ni siquiera la escena petarda, frívola y superficial que trataron de vender.
¿Qué lugar de Madrid identificaríais con el espíritu de vuestra propuesta?
Probablemente Malasaña, pero un Malasaña en el que los bares abriesen toda la noche o hiciesen conciertos cuando quisieran. O una esquina de la Plaza del Dos de Mayo llena de meados, rodeada de policías que no dejen comportarse a los jóvenes como tales. Un solar lleno de pintadas, una pared combada por las capas de posters de miles de conciertos o unos chavales promocionando su próxima actuación con fotocopias en los bares. Es imposible identificarse con una única cosa.
Un grupo madrileño.
Nudozurdo.
Una sala de Madrid.
La que aún está por llegar.
Un bar de Madrid.
Cualquiera de esos baretos regentados por un camarero gordo y sudado que pone unas cañas que te cagas y pinchos de tortilla fantásticos, con un millón de servilletas arrugadas en el suelo. El mejor sitio, sin duda, para preparar revoluciones que nunca llevaremos a caso entre amigos y risas.
Y por último, ¿Madrid o Madriz?
Madriz, siempre Madriz.
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<< La movida no fue tan increíble como la vendieron.
Increíble fue la democracia y la libertad >>
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Más información sobre la revista en: http://www.myspace.com/artomadriz
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