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  David Pajo - Pajo (Francisco Morente Pacheco):
[Drag city, 2005]

Guitarrista de los extintos Slint, miembro de los influyentes Tortoise, bajista con Royal Trux, colaborador de Will Oldham y Mogwai, batería de King Kong, y ex guitarrista del proyecto del mesiánico Billy Corgan, Zwan. Con este currículum se presenta David Pajo junto a Jim O' Rourke, uno de los músicos underground norteamericanos más activos de los últimos años. Después de esconderse tras los pseudónimos Papa M, M (a secas) y Aerial M, y facturar excelentes discos con regustillo post rock en Tortoise y Mogwai, decide destaparse de máscaras para ofrecer un disco firmado con su nombre y llevando por título su propio apellido.

Esta nueva reencarnación, no es aleatoria, ya que es sin duda su disco más íntimo y personal de cuantos ha hecho. Abandonando la etapa más post rockera y continuando la estela más folkie del excelso 'Whatever', Mortal, ahonda en su interior para entregar una colección de canciones que son, según él, lo más personal que ha hecho nunca. Armado con una guitarra, su susurrante voz y un sintetizador, entrega diez canciones sencillas en sus formas, pero complejas en su interior. No hace falta más para tocar la fibra sensible de los más duros.

Los primeros abatidos acordes de 'Oh No No' y la campestre 'High Lonesome Moan' nos mete en situación con ecos a Elliot Smith, pero poco a poco esa nostalgia va calando con la sobriedad y convicción que desprende todo el trabajo de Pajo. Las etéreas Ten More Days (con delicadas percusiones) y Manson Twins no dejan escapar imágenes de nuestra mente: ramas otoñales, atardeceres en campos, soledad, ventanas que transpiran libertad… 'War is Dead' (¡Cuanta razón tiene el músico de origen filipino!), 'Baby Please Come Home' e 'Icicles' vuelven a arremeter con más energía pero fieles al folk psicodélico, a las voces filtradas y a los arreglos hipersensibles ambientales. 'Mary Of The Wild Moor' disminuye el ritmo con lentas pulsiones evocando inviernos grisáceos y noches en vela mirando la luna. En 'Let Me Bleed', Pajo se desdobla nuevamente en Elliot Smith para sangrar lentamente sus penas para finalmente, despedirse con la sutileza de la aureola electrónica de Francie. Un álbum que constata los horizontes por descubrir del talento de un músico, muchas veces en la sombra, que ha logrado salir del ostracismo con un disco maduro y, sobre todo, extrañamente humano. [7]