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Robyn Hitchcock - Spooked (Miguel Martínez de la Cruz):
[Discos Liliput, 2004]
Lejos quedan ya los tiempos punkies de Soft boys y la vitamina popera junto a los Egyptians de éxitos como 'Balloon man'. Bien entrado
un nuevo siglo, Robyn Hitchcock sigue dando coletazos en el mundo de la música, acompañado en esta ocasión por los multiinstrumentistas
Gillian Welch y David Rawlings. 'Spooked' es la nueva obra del fructífero músico, un disco relajado a pesar de estar grabado en seis
intensivos días de estudio, de aquellos que un artista madura desde su interior y que dan como resultado a las obras más intimas,
personales y, porque no, pasionales. Las guitarras acústicas, ocasionalmente acompañadas de la slide-guitar o del sitar, las bases
rítmicas sencillas y las armonías son las herramientas sobre las que se teje un disco sin mayores pretensiones que agradar. Hay varios
muy buenos momentos, como la inicial 'Television', marciana oda a la caja tonta; 'Everybody needs love', paradigma de que a veces lo más
sencillo es lo que mejor funciona, 'Creeped out' y algún que otro desliz, como el discreto experimento a capella de 'Demons & friends'.
'Spooked' es un disco extraño en cuanto a la sensación de atemporalidad que transmite a pesar de mirar hacia la tradición folk americana
-no quedan lejanos esos Byrds por los que el londinense muestra devoción- y la habilidad melódica de las islas británicas. Y para
demostrar que lleva años en el ajo y es buen conocedor de los clásicos -él ya es uno de ellos- ahí queda esa revisión del 'Tryin' to get
to heaven before they close the door' de Dylan.
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