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  Ataxia - Automatic writing (Francisco Morente Pacheco):
[2004]

El 2004 será difícil de olvidar para John Frusciante. Después de deleitar con uno de los mejores discos del año, "Shadows Collide with People", el genial guitarrista de los Red Hot Chili Peppers sorprendió a propios y extraños con el anuncio de la edición de seis discos en seis meses. La segunda entrega de tal hazaña es este "Automatic Writing" que, bajo el nombre de Ataxia, agrupa al músico con el veterano Joe Lally (Fugazi) al bajo y a Josh Klinghoffer (Bycicle Thief) como el batería de tan poco ortodoxa formación. "Automatic Writing" transpira ante todo experimentación y honestidad. Compuesto por cinco largos cortes, recorre diferentes pasajes melódicos que a su vez llevan a diferentes lugares y despiertan los más distantes sentimientos en 44 minutos circulando por los altavoces.

El álbum se abre con "Dust", largo y árido tema donde la distorsión de guitarra asfixia hasta desencadenar en un pseudoestribillo donde Frusciante se desgañita a gusto para, acto seguido, cambiar a un registro andrógino. Diez geniales e hipnóticos minutos en uno de los temas más duros del disco. "Another" es realmente acogedora, de una extraña belleza embriagadora, con unas líneas de bajo y batería repetitivas e hipnóticas y acompañadas por los mágicos punteos de la guitarra, además de todo un ejercicio de dulzura vocal. "The Sides" es quizá la canción menos sorpresiva del disco para los conocedores de los patrones compositivos de Frusciante. Es más accesible, con un Lally en un segundo plano y con más protagonismo de la batería, una canción menos hipnótica que las anteriores pero más directa. Retorna la vena más experimental con "Addition", tensa canción que transmite falta de aire y a su vez reconfortante tranquilidad, gracias al acertado uso de los sintetizadores marca de la casa. Ataxia se despide con "Montreal", doce minutos de pura lisergia paranoica donde de nuevo la gran conjunción entre los tres artistas da lugar a un alucinógeno viaje por las extrañas dimensiones de dónde Frusciante dice inspirarse.

Automatic Writing nacido originalmente de jam sessions a las que se añadiendo posteriormente voces, ha acabado siendo un más que convincente trabajo donde la visceralidad, la psicodelia, los momentos lisérgicos, la sensación de ahogo y la calidez confluyen para dar como resultado una nueva muestra de que el guitarrista de los guindillas está forjando por méritos propios su nombre entre los grandes. [7]