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  Incubus - A crow left of the murder (Miguel Martínez de la Cruz):
Epic, 2004

Se despegaron del metal con el rock alternativo apto para radiofórmulas de 'Make yourself' (1999) y en 'Morning view' (2001) facturaron un disco casi de corte romántico y con regusto a experimentación. Tres años han pasado de este último e Incubus han escalado tremendamente en popularidad, viviendo una evolución consecuente con el amplio número de adeptos que ahora les siguen y con la inquietud de crecer en cada trabajo, aportando nuevos referentes dentro un sonido que, a pesar de tener un estilo propio, evoluciona album tras album.

'A crow left of the murder' es la síntesis de estos últimos discos y años vividos por los de Calabasas (California), que demuestran de nuevo la facilidad casi insultante para escribir canciones pegadizas que huyen de la obviedad y crecen desaforadamente en el terreno instrumental -algo especialmente latente en Morning View- con cada entrega . Así, 'A crow...' es un disco lleno de melodías amables -cercanas incluso a los últimos Red hot chili peppers-, algo que levantará ampollas en algunos viejos seguidores que el grupo perdió en antiguos trabajos, pero con una calidad y acabado final impecable, cosa que ninguno de los que fueron partícipes o seguidores de la eclosión del metal a mediados de los noventa puede ofrecer.

Es algo que se nota en la voz de Brandon Boyd, a la que aquí da más juego que nunca, dejando apartado cualquier amago de grito para centrarse en las melodías y llegando a apoyarse en falsetes. Otro de los privilegios de Incubus es tener en sus filas a un guitarrista como Mike Eizenger, que esta vez realiza un trabajo que desecha estridencias, que no fuerza en las composiciones, y aporta influencia del jazz en los solos. La producción de Brendan O'Brien ha dotado al conjunto de un sonido limpio y conciso que gana muchos puntos y las letras de la banda se inclinan por primera vez sobre terrenos políticos

'Megalomaniac' es un corte que podría definir el arquetipo de canción de Incubus, algo que se expande a la pista que da título al disco y a una corte tan bueno a la vez que comercial como 'Talk shows in mute'. Pero los verdaderos momentos de pasión vienen de la mano de 'Sick sad little world', probablemente el mejor tema de su carrera y con un impresionante trabajo de Eizenger, 'Beware criminal' o la embriagadora 'Southern girl', en los que Incubus demuestran plenamente las altas cotas que han alcanzado, cómo han escapado de un estilo marchito y cómo se han reinventado gracias a una envidiable escasez de prejucios. Cierto es que cuatro o cinco canciones no terminan por cuajar y hacen que el total del disco por momentos tambalee, pero estamos sin duda ante el trabajo más maduro e inteligente de la banda. [8]

 

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