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Lisabö - Egun bat nonahi (Miguel Martínez de la Cruz):
Acuarela, 2002
Lisabö, palabra usada para definir a la ciudad Lisboa en un extraño idioma, es el nombre escogido por una inusual formación irunesa. Decir inusual quizá venga a cuento por ser bichos raros dentro de la escena estatal debido a una densísima e intensa percepción de la música, cantar en su lengua materna, el euskera, y presentar la peculiaridad de ser una banda compuesta por voz, guitarra, bajo y dos baterías, factor que hace que las percusiones ganen un gran protagonismo en el grupo y sean el principal elemento motriz de unas canciones llenas de guitarras ruidistas en sus momentos más estridentes.
Tras un largo para Esan Ozenki ("Ezarian", 00) donde se dejaba ver una vertiente más core, el grupo ha entrado en la escudería del sello Acuarela con un EP temático, "Egun bat nonahi" ("Un día en cualquier parte"), que hace gala de un sonido cercano a los momentos más rabiosos de Fugazi, June of 44, Codeine o los primeros y más experimentales de Standstill.
En éste corta duración la clave se centra en la construcción de momentos pulsantes y llenos de tensión sin tirar de fiereza instrumental. Pasajes lentos, intensos, asfixiantes, fondos de cuerda y voces desgarradas crean el triste y desgarradoramente bello universo de Lisabö, con balanceo entre ruidismo y partes más lentas llenas de bailes de percusiones y adornadas trágicamente con una lírica sobre el lado más oscuro que impregna los momentos más cotidianos del hombre. Quizá la pieza intermedia, "Goiz euria", con sampleados de voces que pueden recordar a los más ariscos Slint pueda poner el relieve un escalón entra la belleza de "Gau Minean" o "Egunaren begietan", un árido tema no apto para malos momentos.
Un EP sin duda especialmente cuidado, presentación incluída, que hace que pensemos en los de Irún como un referente clave dentro de las nuevas corrientes musicales que comienzan a abordar y enriquecer afortunadamente nuestro país. "Egun bat nonahi" son 18 minutos en los que el cuarteto plasma y denuncia de forma trágica esa cruda versión de una aparente felicidad que choca con los fueros internos de cada individuo.
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