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A perfect circle - Thirteen step (Magdalena):
Virgin Records, 2003
Érase una vez un tipo con talento llamado Maynard James Keenan,
que tras dedicar buena parte de su vida a Tool, aceptó la propuesta
de Billy Howerdel (Vandals), de unirse a la banda que estaba fraguando.
Como sólo eran dos, reclutaron a Josh Freese para la batería y Troy
Van Leeuwen para que empuñara la guitarra. Sólo faltaba el toque
femenino que aportaría Paz Lenchantin al bajo. Ya estaba todo listo.
Se bautizaron A perfect circle y tras un año de grabación, dieron
a luz "Mer de noms", un disco en el que Maynard podía
huir de la frialdad conceptual de Tool y buscar un cromatismo más
cálido y exuberante a lo largo de canciones arrebatadoras, como
"Orestes" la sensual "Magdalena" o "Judith".
Tres años más tarde después de aquel glorioso debut, A perfect circle cambian su alineación de juego. Paz
Lenchantin abandona la banda para unirse a los efímeros Zwan de Billy Corgan , y ocupa su puesto Jeordie
White, más conocido como Twiggy Ramírez, mano derecha de Marilyn Manson. Por su parte, Troy van Leeuwen se
marcha de gira con Queens of the stonge age, y es el hierático James Iha, de Smashing Pumpkins, quien le
substituye , después de que su proyecto The Fucking Virgins, con Melissa Auf Der Maur y Ryan Adams, quedara
en agua de borrajas. Los nuevos miembros de la banda despertaron mucha expectación entre el público, que desde
Mer de noms ya eran fieles seguidores. Nadie sabía qué podía salir de un grupo tan heterogéneo pero tan
brillantemente avenido, como es el caso del binomio Keenan- Howerdel, que tan buenos resultados había dado
en el primer disco. No obstante, circunstancias ajenas a la banda- la muerte de la madre de Keenan y del padre
de Howerdel- añadieron tensión a la grabación de su segundo vástago, y las relaciones entre un Maynard más
ambicioso, que se erigió productor ejecutivo, y Howerdel, se fueron haciendo cada vez más tensas.
Pero primaba más el disco que los problemas internos. Y así llegaba
con el otoño "Thirteen step", título de su segundo trabajo,
y que hace referencia a las fases que un adicto debe atravesar para
rehabilitarse. A priori, el disco parece más luminoso que su predecesor,
pero sólo es una falsa impresión. Thirteen step es un sol que no
calienta. Más experimental, más cuidado en la forma, es un disco
bellísimo, pero carente de la visceralidad , de la emoción que tiene
Mer de noms. La fragilidad y el aislamiento son el leitmotiv, y
la voz de Maynard y los coros cobran más importancia; casi se podría
decir que es un disco hecho por y para su lucimiento, pero sería
injusto olvidar los inquietantes paisajes instrumentales, tales
como la introductoria "The package", con ese aire tribal, o "Crimes".
Destaca la catarsis que es "The noose" y "The nurse who loved me",
una versión de la original de la banda de Troy Leeuwen, Failure,
cuya dulzura es un remanso de paz antes de la convulsa "Pet", quizá
la más metalera del disco. Son momentos puntuales de calidez en
un álbum que sí, es inquietantemente bello... pero para ser admirado
a distancia.
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