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Bush - Golden state (Miguel Martínez):
Este es el cuarto trabajo de una de las bandas que si bien, nunca innovó en su género, hizo en tiempos pasados un par de
discos buenos. El cuarteto inglés siempre ha sido estrechamente relacionado con Nirvana, nombrándose incluso a su cantante,
Gavin Rossdale, como natural heredero del legado de Kurt Cobain junto a otros posteriores talentos como Daniel Johns de los australianos Silverchair. Ya desde su anterior trabajo, los ingleses intentaron
tozudamente alejarse de esa comparación, mostrando su una faceta novedosa en el mas que aceptable "The science of things", un disco bastante alejado de las anteriores entregas facturadas, en el que el rock mas amargo y sucio marcaba su sello. Tras un periodo
de cambio y reflexión, Bush vuelve a la carga con este mediocre "Golden state", que repite los postulados del anterior trabajo
citado: rock con devaneos electrónicos. Cierto es que Bush han conseguido cambiar de tercio, pareciendo una banda de rock contemporaneo y saliendo del estancamiento que hacía que para mucho fuesen absolutamente insípidos. Admiremos pues dicho cambio, pero si comenzamos a oir las neuvas canciones nos damos cuenta de que el asunto se
les ha ido totalmente de las manos. Con una sola escucha de "Golden state" nos damos cuenta de que no solo consta de una portada
horrenda, sino que el contenido del disco también lo es. Bush suenan al "The science of things" pero en temas poco trabajados,
que parecen descartes de este. Solo podemos destacar los dos primeros cortes del disco, por que el resto - single incluido -
son simplemente soporíferos (bueno, salvaremos también a 'Inflatable' o la final 'Float'). Podemos terminar este cr´tica con una sola frase: mas de lo mismo pero peor. Toda una lástima que hace que uno se pregunte: ¿Que queda de una banda
que compuso genialidades como Glycerine o Comedown?
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