Atrás quedan giras extenuantes con un Jeff Tweedy aquejado de infernales migrañas. Wilco llegaban con “Yankee Hotel Foxtrot”, primero, y con “A ghost is born”, después, al podio del nuevo rock alternativo y el éxito lleva, irremediablemente unido, el salir a la carretera.
Tras la intimista visita el pasado diciembre de Tweedy en solitario, Wilco volvían a Madrid en formato banda y para demostrar que son, en esencia y a pesar de su ocasional afán experimentador, un grupo de rock.
El de La Riviera fue un recital de regusto clásico y a la vez experimental. El primer lado de la balanza estuvo representado grosso modo por el último disco del grupo, “Sky blue sky, y el otro, en el que Wilco se erigen como inventores musicales, por las canciones de obras como “Yankee Hotel Foxtrot” o “A ghost is born”.
La banda se presentó con “You are my face”, composición de regusto añejo. Comenzó así un recital de puro rock no exento de matices. Wilco cuenta con un vocalista envidiable y con un guitarrista, Nels Cline, capaz de hacer saltar a cualquier asistente a un concierto.
“I’m trying to break your heart”, de lo mejor del grupo y segunda parada en el exitoso “Yankee Hotel Foxtrot”, demostró que la locomotora ya había arrancado. A partir de ahí todo fue modélico. Poco importó que Tweedy se disculpase por no haber aprendido español desde su última visita. Todo el pescado, como coloquialmente se dice, estaba vendido y el concierto, encarrilado.
Hubo espacio para la sensibilidad folkie de “Jesús, etc”, para el trallazo poco acomodadizo pero con vías a la comercialidad que es “Imposible Germany” y para el country desarmado y saltarín a lo Pavement de “I’m the man who loves you” o “War on war”. También para la sensibilidad pop en “Hummingbird” y para la hipnótica apisonadora de “Heavy metal drummer”.
Tras más de hora y media de recital vinieron los bises. En ellos, tormentas eléctricas de la mano de “Via Chicago” y repaso en forma de homenaje a las composiciones de los primeros discos de la banda. El show se prolongaba y la parroquia se mostraba encantada. Wilco había logrado dar un recital de rock rebuscado e inteligente para las masas.