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La mejor cualidad del reggae es la frescura. Por mucho que pasen los años, uno puede seguir escuchando, bailando y sintiendo
de la misma manera las mismas canciones. Asistir a un concierto es purificación, catarsis, iluminación.
Como buenos cantantes del género, tanto Richie Spice como Natty King juegan el papel de Mesías Superstar sobre el escenario.
Da tu vida por Hi Selassie, paz y amor para el mundo, lucha por tí, tu familia y tus derechos. Arengas rastafaris lanzadas al
aire en clave de rocksteady, dancehall o ragga. Energía pura en manos de Natty King, que toca al público y se
mueve eléctrico sobre la palestra, a través de una voz que se rompe en el aire de los calurosos aplausos. Humanidad en estado puro.
Transmisión directa al corazón. Richie Spice, en cambio, es más difuso. El invierno barcelonés, el sonido compacto, los
efectos de diferentes tipos de estupefacientes, forman un cóctel que le hace tambalearse, acabar las canciones antes de tiempo,
quedarse colgado con los ojos mirando a la nada. A esto, la 5th Element Band responde con una base perfecta, rotunda, con esas
dos maravillosas coristas eclipsando a los presentes. Dos escasas y atractivas horas que nos dejaron con ganas de más.
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