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Géneros como el rock no son caducos. Los míticos
Deep Purple tocan en Madrid y un día antes Pleasure Beach, claros
discípulos de los de Ritchie Blackmore, actúan en la Sala
Sol. Abriendo para ellos Magic Bus, grupo con gusto por el pop sesentero
y la psicodelia.
Pleasure Beach venían presentando 'Those Who Live By The Sword',
su primer flamante larga duración tras el EP 'Rollercoaster'. La
banda presume de haber pulido su sonido respecto a sus primeros trabajos,
por lo que la actuación era la prueba de fuego para ver como sonaba
el grupo en Madrid.
Si algo está claro es que la música del cuarteto poco tiene
que ver con la placentera playa que evoca su nombre.
Cercanos a Deep Purple o a los Doors, lo suyo es el rock en estado puro, que
no entiende de edades y que ellos aderezan con un Hammond infernal.
Y qué mejor para transmitir sentimientos de rebeldía que
la voz de Art Jones, cargada de una incendiaria rabia que invadió
la sala, por no decir el cuerpo de los presentes. Los londinenses se centraron
en su nuevo trabajo, todo un artefacto potente, compacto y, a pesar de
tener como influencias a bandas de hace unas cuantas décadas, atemporal.
Un directo guitarrero y de ritmos contagiosos que convirtió la
Sala Sol por momentos en una inmensa pista de baile. Pleasure Beach demostraron
con buenos modales ser chicos malos del rock'n'roll.
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