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Muro [1 Febrero 2003, Sala Caracol, Madrid]
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El último fin de semana del mes de enero del
presente año fue la fecha elegida por el veterano grupo Muro para
dar un concierto de despedida que ponía fin a 16 años de
carrera, dejando tras de sí un buen número de discos y conciertos.
Los vallecanos quisieron dejar testimonio de tal evento, ya que el concierto
servía a sus vez para la grabación de un disco en directo.
La sala Caracol fue el escenario elegido, y el público madrileño
se sumó a la fiesta llenándola de manera consecutiva los
dos días.
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La expectación levantada era grande, y todos esperábamos
que el evento mereciese la pena, cosa que se consiguió. Con un
poco de retraso sobre el horario marcado, salieron a escena Silver y los
suyos; XXI fue el primer tema que tocaron, a modo de inicio,
y después de esta canción llegaron temas ya míticos
de Muro, tales como: Corazón de Metal, Acero
y Sangre o España va bien, las cuales fueron
muy aplaudidas. Todos los que se encontraban encima del escenario querían
dar lo mejor de sí mismos, y su música sonaba sin descanso.
Era tal el frenesí que a Silver se le rompió la cremallera
de su pantalón, protagonizando la anécdota graciosa de la
noche, sin embargo esto no evito que siguiese cantando y moviéndose
con el mismo ímpetu que al principio.
El concierto avanzaba y llegó el momento
de la primera sorpresa que el grupo nos tenía preparada:
David El Pitufo (Crienium) se sumó a Silver en
los registros vocales. La audiencia enloquecía por momentos
y ellos no paraban de agradecer su presencia entre canción
y canción a todos los ladrillos del MURO, según
palabras del propio Silver. El ritmo no decaía y canciones
como Peligro inminente, Telón de acero
o La maldición de Kcor vinieron a corroborarlo.
Hubo tiempo para la protesta y En el corredor de la muerte
Muro quiso aportar su grano de arena en contra de la pena de muerte
en los Estados Unidos, tan de moda últimamente.
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El siguiente tema en caer fue Traidor, donde contaron con
la colaboración de Oscar(Lujuria). El reloj pasaba de las 11 de
la noche cuando la banda se tomó su primer descanso; tras un breve
inciso volvieron de nuevo a escena interpretando Solo en la oscuridad
con Carlos, de Mago de Oz, a la guitarra. No había tiempo para
dejar de sorprenderse porque fue en el siguiente registro, Por siempre
donde les llegó el turno a Fernando de Castro y Ángel Arias,
componentes de Barón Rojo. Todos juntos sobre el escenario se encargaron
de hacer vibrar a la audiencia. Con esto, Muro tomó de nuevo el
camino hacia los camerinos, para salir instantes después para que
fuese Mirada asesina la canción que pusiese broche
de oro a su actuación, en la que contaron con la presencia de Joaquín
Arellano El Niño, antiguo batería de Muro, que
completó el elenco de artistas (y a su vez, amigos y admiradores)que
arroparon a los veteranos músicos en su despedida.
Por si fuera
poco, el sonido fue notable, lo que ayudo a corroborar que esa sería
la ultima vez en la que estos músicos se reunirían para
tocar juntos, ya que literalmente se puede decir que todos se dejaron
la piel sobre el escenario. La voz de Silver volvió a sonar
una vez más majestuosa, muy bien acompañada toda la noche
por sus compañeros, logrando que el bajo, la guitarra y la batería
no pasasen desapercibidos en la actuación, en definitiva, que la
buena nota hay que dársela a todo el grupo en su conjunto. A todos
los seguidores a buen seguro les quedó un buen sabor de boca con
el espectaculo de esta banda, a la que las diferencias profesionales y
personales entre sus componentes han puesto fin a una carrera tan extensa
.No todo el mundo puede presumir de ello, y por lo menos en su caso, pueden
estar todos orgullosos de lo conseguido.
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Texto y fotos: Roberto Marbán
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