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François Breut + Muzak + Silice [12 noviembre 2005, Les Basses, Barcelona]

Llueve en los confines de la ciudad de Barcelona. Unas cincuenta personas se dan calor con distancias en la Sala Les Basses, un centro cívico del barrio de Horta donde no se celebran conciertos habitualmente.

Comienzan Silice la virtud y el poderío de la sencillez. Canciones básicamente instrumentales (la voz es una excusa para formar melodías) respaldadas por sorprendentes composiciones visuales al fondo del escenario. La mezcla perfecta para sentarse en el suelo, escuchar y relajarte en un espacio imaginado en el que caben tristeza, optimismo, agonía y belleza, a la vez que rabia y dureza. Honestidad admirable y absoluta la de estos jóvenes que podrían estar sin problemas a la altura de grandes como Durruti Column o Mogwai. Suerte, compañeros.

Les siguen Muzak, un cuarteto que juega con la experimentación sin rumbo fijo, llegando a desorientar al público. El centro del escenario lo ocupa medio maniquí con camisa corta y un bajista nervioso que parece salido de un concierto de power-funk-reggae. Tres hurras para el batería, todo un tripi intergaláctico que sólo con sus caras ya transmitía todo lo que no sabían transmitir los demás componentes. Estructuras tal vez inteligentes, que no innovadoras, pero igualmente suspensos. Las canciones interminables se merecen un cero en conducta.

Y por fin. La estrella de la noche. Françoiz Breut, disfrazada de negro para hacerse la mala con cara de buena, sale a la palestra junto a sus robustos y maduros músicos de apoyo. Sí. Tiene un buen registro, pero es una piedra que se pasa recitando con los ojos cerrados la mayor parte del tiempo. El micrófono parece devorarla. La chanson pretende ser poesía y música. Melodías más habladas que cantadas, en las que la letra tiene el papel protagonista, pero Breut tampoco es muy ducha en este campo. Buen ejemplo de ello es su tema en español, "Ciudad del mar". Salvan del sopor absoluto la magnífica y estremecedora "Over All", tema compuesto junto con Joey Burns, de Calexico, y el tocadiscos retro que reproduce ruidos para introducir los temas. Un poco de sal, petite Françoiz, un poquito de sal.

Texto y fotos: Adriano Galante