Fito y fitipaldis [29 diciembre 2007,
Palacio de los Deportes, Madrid]
Un lugar perfecto: el novísimo y remodelado Palacio de los Deportes, un motivo: cerrar en dos tandas –la brutal demanda así lo requería- una exitosa gira, una banda de rock y un número, sobre todo un número: 15.000 personas las que abarrotaron este recinto para vibrar con la música en vivo de Fito y Fitipaldis en la primera de sus dos actuaciones que ponen broche de oro al tour que ha servido de presentación a su último disco “Por la boca vive el pez”. Esta mezcla de factores posibilitó a todos los presentes vivir una velada que viene a confirmar lo que ya todos sabíamos: el enorme tirón que viene desde hace ya años arrastrando el cantante Fito Cabrales y la banda que le acompaña.
"Donde todo empieza"
En esta ocasión fue Quique González y su grupo, La Aristocracia del Barrio, quienes abrieron el fuego de la noche madrileña. En torno a una hora estuvieron sobre el escenario para ir calentando el ambiente y mostrar a los numerosos presentes los sonidos y composiciones de sus canciones. La actuación de Fito y Fitipaldis se inició con un tema perteneciente a su penúltimo disco, “Un buen castigo”, y a partir de ahí el bilbaíno y sus muchachos ya no pararon. Como era esperado, las canciones de su actual trabajo tuvieron cabida en su particular show destacando “Viene va” y “Me equivocaría otra vez”. En el ecuador del concierto Fito invitó a Quique González a unirse con ellos en el escenario y juntos interpretaron el tema “Cerca de las vías”, el único perteneciente a su disco Los Sueños Locos (2001) de los que anoche se interpretaron.
Hubo también espacio para recordar el trabajo que supuso el debut de esta formación, A puerta Cerrada (1998), y fruto de ello salieron a relucir canciones como “Rojitas las Orejas”, ejecutada acústicamente y muy bien acogida por el público. No faltaron tampoco otras como “La Casa por el tejado” o “Soldadito Marinero”, en las cuales el papel como vocalista del ex líder de Platero y Tú pasó casi a un segundo plano debido a las 15.000 gargantas que las entonaron al unísono. Un concierto que alcanzó las dos horas y media de duración y que a buen seguro dejó muy buen sabor de boca a casi todos los presentes. No en vano el rock actual en España se llama Fito&Fitipaldis. Los números hablan por sí solos.