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Fito y los fitipaldis [23 Septiembre 2004, Las Ventas, Madrid]

La fuga

Se preveía que el concierto que se celebró el pasado jueves día 23 de Septiembre en la plaza de toros de Las Ventas iba a ser uno de los más destacados del presente año en cuanto al panorama rockero se refiere, y así fue. El coso madrileño reunió a dos de los grupos que, hoy por hoy, tienen más tirón entre los aficionados a esta música. Un público en el que podíamos encontrar personas de todas las edades acudió en masa al evento, lográndose un ambiente espectacular.

La Fuga fueron los primeros en salir. Su actuación dio comienzo puntualmente y no necesitaron de mucho para lograr caldear el ambiente. Los cántabros consiguieron realizar un concierto compacto y sin fisuras, siendo plenamente conscientes de que no siempre se participa en eventos de tales magnitudes. El público madrileño les acogió calurosamente, y todos vibramos con los temas de su último disco "Calles de papel", que ha consolidado la proyección del grupo, y entre los que citamos "Trampas al sol" o "Sueños de papel". Sin embargo, los momentos más álgidos de su intervención llegaron a la hora de sonar los clásicos de la banda, siendo dignos de destacar los cortes que responden al nombre de "Majareta" o "Despacito". El poeta Manolillo Chinato intervino en la presentación de uno de sus temas, pronunciando un discurso muy dado al populismo. De este modo, los de Reinosa ponían fin a una gira que se había iniciado en Palencia el 23 de mayo de 2003, y el colofón que escogieron para ponerle final no pudo ser mejor. Broche de oro para todos ellos.

Por aquel entonces todo el mundo estaba ya expectante ante lo que iba a ocurrir. Las ganas de ver a Fito Cabrales con su banda eran equiparables al fervor que siente el público a la hora de corear sus temas. Y por fín, tras una pequeña espera, llegó ese momento. Versioneando a Los Secretos, Fito y los Fitipaldis cantaron aquello de "Quiero beber hasta perder el control" a modo de saludo. Fue suficiente para comprobar que aquel no iba a ser un concierto más, ni para ellos ni para nosotros. "La casa por el tejado", "Barra americana", "Un buen castigo" o la extraña versión que realizaron de "A la luna se le ve el ombligo" fueron los primeros cortes en ser interpretados. El sonido era muy bueno, y se colaba en todos los oídos desde el primero al último espectador. Los vizcaínos no quisieron dejarse llevar por la rutina y abrazaron de lleno a la improvisación, fruto de ello fue la plateresca "Mari magdalenas", que no dejó indiferente a nadie por la forma en la que fue interpretada, muy diferente a la que estábamos acostumbrados. Otro aspecto a destacar fue la buena actitud de la banda, cuya actuación se alargó más allá de la hora y media. "Rojitas las orejas" o "Mirando al cielo" fueron buenos momentos para observar el gran momento de forma que vive esta formación, a modo de bises. La preciosa "Soldadito marinero" no fue olvidada del repertorio, y con ella, todos nos marchamos convencidos de que aquella noche repleta de rock and roll no se nos iba a olvidar fácilmente.

Texto: Roberto Marbán Bermejo / Fotos: Miguel Martínez de la Cruz