InCircles [ music webzine]

Bob Dylan [8 julio 2006, Festival Vía Jazz, Collado Villalba, Madrid]

Tan sólo se hizo esperar 10 minutos. Con la puesta de sol y en un paraje privilegiado apareció un Bob Dylan de riguroso negro y tocado con un sombrero de ala ancha. Por el contrario, su banda iba de inmaculado blanco aunque, además de maneras musicales, compartía con el de Minnesota el gusto por el sombrero.

A partir de ese momento, Dylan y sus chicos desplegaron casi dos horas de música, saltando de estilo en estilo y de canción en canción, muchas de ellas irreconocibles al ser abordadas en el directo, tal como es costumbre en el músico. Tanto era así que muchos aficionados jugaban a descubrir qué canción se escondía tras las recreaciones del escenario. Un sonido impecable, que se oía a la perfección desde varios puntos de la localidad de Collado Villalba, y que servía para unir a varias generaciones de público. Y es que en la última jornada de este festival Vía Jazz había padres, personas más bien consideras como abuelos y jóvenes, quizá educados musicalmente por sus progenitores, disfrutando de un músico que cuenta en su haber con 46 discos y más de 900 canciones registradas.

A pesar de tan excelsa obra, Dylan tocó algunas de sus más conocidas canciones. Sonaron 'Mr. Tambourine man', 'Masters of war' y 'The times they are a-changin', algunas de ellas casi irreconocibles. Arropado por una gran banda que navegó por el rock, el folk, el blues e, incluso, el jazz, Dylan optó por el mutismo con su público, sin que ello redundase en una falta de comunicación entre el músico y los asistentes. De hecho, la recreación de 'Like a rolling stone' provocó el delirio colectivo.

A la traca de los bises, con el citado 'Like a rolling stone' y 'All along the watchtower', le sucedió la de fuegos artificiales que indicaba el fin del festival. En casi dos horas de actuación Dylan no se había dirigido ni una sola vez al público. A su vez, llamó mucho la atención que impusiese que nadie pudiera entrar al recinto con cámaras fotográficas o su negativa a compartir cartel con otro artista en la misma jornada del festival. Por el contrario, su factura musical a lo largo de la noche había sido, sin duda, impecable. Y los asistentes pensaban que él puede permitirse todo.

Escrito por Miguel Martínez de la Cruz