InCircles [ music webzine]

Siroco se viste de gala a sus 14 años [Madrid 14 Enero 2004, Sala Arena ]:

Con motivo de la celebración del 14 aniversario de la emblemática sala madrileña Siroco, la discográfica catalana Bcore trasladó a muchos de sus grupos para dar un macroconcierto gratis en la sala Arena, debido a que el aforo de la propia Siroco se quedaba pequeño para un evento de tintes festivos y gran repercusión dentro del circuito de la música mas independiente.

La unión entre sala y discográfica era recíprocamente positiva: Siroco constituía un buen cartel con el que atraer al público y los chicos de Bcore expandían su influencia mas allá de los márgenes catalanes, cumpliéndose asi su deseo de conquistar las escenas musicales del resto del país. Los grupos involucrados en la ocasión, por orden de aparición, eran Getreal, G.A.S Drummers, Maple, Half Foot Outside, Les Philippes, Madee y The Unfinished Sympathy.

Sobre las 20:40 (teóricamente eran las 20:00) se abrieron las puertas de Arena para el apenas centenar de personas presente. Ante tan reducida parroquia actuaron Getreal, la banda mas dura del sello, que hizo gala de un rock conciso, en la onda del nuevo hardcore neoyorquino, con reminescencias a los míticos AC/DC o los oscuros y crudos Black Sabbath. El trío presentó, basándose en una sobria puesta en escena, los temas de su debut "A beack back the silence" con cierta indefinición, especialmente en los tempos y en las tareas vocales, lo que no quitó que canciones como "Blackout" sacudieran a los presentes. Aún así ofrecieron un espectáculo irregular y un tanto monótono fundamentado en la ya propia sobriedad que suele ofrecer una formación de trío.

Divertidos se antojaron el nuevo y flamante fichaje de Bcore, G.A.S Drummers, que venían con nuevo y primerizo disco en el sello ("Dialectics", Bcore 2003) bajo el brazo a los escenarios de Madrid. La formación gaditana demostró dinamismo y desparpajo sobre las tablas gracias a una música claramente inspirada en el punk melódico californiano y en bandas como Millencolin o NOFX. Una actuación mas que correcta, aunque algo básica en cuanto a ejecución, bañada de tintes políticos y sociales que daría paso a uno de los platos fuertes que prometía la noche: los barceloneses Maple.

Maple

El grupo de Laura Gómez, que hace poco visitó Madrid, había levantado bastante expectación entre el público madrileño gracias a un órdago de disco que lleva el nombre de "The daily charm". "For you", una pieza de gran pegada rockera, fue inteligentemente elegida por los catalanes para comenzar su actuación, a pesar de unos iniciales problemas de sonido en los graves. La sala había completado prácticamente su aforo con los primeros compases de "It's the time of your life", "The daily charm", la afrancesada "Heroine-moi" o la melancólica cadencia de "Over", que sonaron redondas gracias a la seguridad que desprende el grupo y, especialmente, la firmeza de la voz de Laura, que goza de una gran fragilidad en continuo contraste con la tensión que a veces sus compañeros de juego proponen.

A pesar de unas guitarras que rehuyen de la distorsión pero no olvidan su lado mas hardcore, Maple es un grupo vocacionalmente pop, estilo donde mejor se adapta su vocalista, cercana a la mejor Björk, seductora ante el micrófono y con una estética cercana a lo gótico. En directo el grupo sabe tirar hacia terrenos mas rock sin olvidar la sensibilidad que sus canciones deben destilar, lo cual se agradece y les hace mas intensos. Fueron los contrastes entre furia y dulzura del quinteto los que hicieron de la de ayer una actuación portentosa que debería abrir los ojos de los madrileños.

Estando el listón muy alto salieron Half Foot Outside a escena, acompañados de unas gigantes pelotas de plástico que se convertirían en compañeras del público durante el resto del festival y, mas allá de lo anecdótico, terminarían por convertirse en obstáculo para el disfrute. La banda se sirvió de un sonido mas agudo que Maple, idóneo para su punk (en la onda de sus compañeros G.A.S Drummers) tapizado de indie rock. Centraron su actuación en la efectividad, dejando atrás cualquier tipo de sutileza y desprendiendo decibelios atronadores para facturar un concierto de los mas frescos y dinámicos del evento. Buscaron acertadamente divertir, objetivo básico de la música que practican y que, gracias a canciones como "90s' love" o "Wish me dead", sin duda alguna consiguieron.

Pero para hablar de diversión, a la que esta vez si se han de añadir gran número de matices y cuidado en el manejo de los instrumentos, no podría obviarse la que sin duda fue la sorpresa y revelación de la noche: Les Phillipes, formación también nueva en la escudería Bcore y que se aleja claramente de los derroteros emo y hardcore que son seña de la identidad tradicional del sello. Lo de Les Phillipes, que presentaron su primer largo "Philharmonic Phylanthropy", es el pop en su estado mas puro, con los Beatles como telón de fondo o la cara mas amable de los rockeros The Byrds. Gracias a un sonido diáfano, en ocasiones psicodélico, y cercano a contemporáneos como Ocean Color Scene, la banda mostró un compendio de buenas maneras para una actuación vibrante, de gran peso en teclados y muy trabajados coros. Un directo divertido y a la vez elaborado, que devolvió por momentos a Arena a lo mejor de los setenta, gracias a canciones como "Swimming in my eyes" o "Broken-hearted prison keep", ejecutadas con gran precisión pero sin olvidar esa dote de frescura respecto al estudio que no debe de palidecer en ningún directo. Un verdadero acierto de la organización al brindar la oportunidad de verles por Madrid.

Pasado el filo de la medianoche se presentaba en el escenario Madee, uno de los buques insignia de Bcore gracias a un trabajo tan celebrado por la crítica como "Secret chamber", último disco del sexteto de Cabrils (Barcelona) que se inspira en los mejores momentos de bandas como U2, The Cure o REM sin dejar por ello de constituirse en un sonido propio. Madee se hicieron con un sonido mas eléctrico que el que estamos acostumbrados a oirles en disco, gracias a la aportación de tres guitarras. Unos guitarrazos que no mermaron en ningún momento la potencia de su cantante Ramón Rodriguez, portador de un registro agudo, en ocasiones cercano al falsete, muy acertado para las partes mas intensas que la banda propone. Ofrecieron una actuación de gran solidez centrada en su último disco, donde destacaron piezas como "Arcana Arcanorum", realmente emotiva sin perder la fuerza que caracterizó al grupo; "S'ba" y sus referencias a Sunny day real estate, "Queen boulevard" o la flamante "Economy", quizá la que mejor sonó anoche y demostró que Madee merecen un claro sitio en la escena musical nacional.

Madee

El colofón vino de la mano de los barceloneses The Unfinished sympathy, quinteto cercano al rock independiente de la década de los noventa y que también ha sorprendido a los medios con su segundo disco "An investment in logistics". Inteligente fue la organización a la hora de dejarles para el final, ya que ofrecieron una actuación directa, dentro de los patrones mas clásicos del rock y que representó un resumen amplificado de lo que muchas de las bandas habían mostrado horas antes sobre el escenario. El indie-rock se vistió de gala con piezas de su primer y segundo trabajo, entre las que destacaron "Euphoria under water", "Glowbug", "Prayers for time" y la incendiaria "The weight on my shoulders", una canción redonda y pegadiza que el público que quedaba en la sala, menor debido las altas horas de la mañana y mas aún en día laborable, no dejó escapar.

Siroco se vistió de gala para celebrar un aniversario que resalta su valía como sala dentro de la noche madrileña, debido a su inquietud por ofrecer alternativas musicales y de ocio a un público, minoritario pero fiel, a lo largo de mas de una década. Mas de un oído se lo agradecería por otros catorce años.

Texto y fotos: Miguel Martínez de la Cruz