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Bauhaus [16 febrero 2006, La Riviera, Madrid]

Casi tres décadas después de su formación Bauhaus vivió uno de los mejores momentos de su carrera el pasado 16 de febrero en La Riviera, derrochando oficio, destreza y vitalidad ante un público tan variopinto como exaltado. La banda inglesa que solamente gozó de una cierta popularidad tras su disolución pese a haber sido una de las cabezas visibles de la avanzadilla afterpunk de los primeros ochenta y haber demostrado talento y originalidad sin límites en su corta carrera discográfica, pudo resarcirse con un baño de multitudes similar al de 1998, en la gira que culminó con al publicación del doble directo Gotham.



Acompañados de rumores sobre un nuevo disco que auguran la resurrección definitiva del mítico cuarteto, Bauhaus demostró ante un público de variopinto aspecto, cuya edad podía oscilar perfectamente entre los 18 y los 45 años, que tenía oficio y energía suficientes como para competir con cualquier hype oportunista al uso, ofreciendo un concierto en el que repasaron a lo largo de dos horas toda su discografía, huyendo de ejercicios autocomplacientes, a pesar del divismo de Peter Murphy, vocalista y líder de la formación que, aunque disfrutaba interpretando su papel ante el auditorio, se mantuvo bastante contenido, en consonancia con la escasa escenografía, aunque en un par de ocasiones demostró una envidiable forma física subiéndose a una plataforma y colgándose de una soga.

El teatral arranque con "Burning from the inside", en el que los músicos fueron saliendo uno a uno al escenario según lo requería la canción dio paso a una sucesión de temas que dispararon la adrenalina de los espectadores. La desesperada "In the flan field" dio paso a la bailable "A god in an alcove" y al saxo demente de "In the fear of fear". A partir de ahí, una galería de viejos temas encadenados uno detrás de otro sin apenas paradas. La banda dio un repaso a clásicos como "She's in parties", "Kick in the eye", "Telegram Sam" o "Passion of lovers", sin olvidarse de revisar rarezas como "Hair of the dog", "Stigmata martyr" o "Rosegarden funeral of sores", permitiéndose incluso el lujo de hacer una versión de "Transmission", el conocido tema de Joy Division, empalmándola con "St Vitus dance".

La actuación finalizó con "Ziggy Stardust", su conocida versión del tema de David Bowie, donde Murphy dio rienda suelta a su ego retrasando el final de la canción diez minutos. El ansiado bis fue "Bela Lugosi's dead", con las luces encendidas, cuando la gente ya creía finalizada la actuación. En total, fueron más de dos horas de concierto y una veintena de temas, suficientes para demostrar que los británicos sonaban actuales y potentes y que aún podían dar mucho de sí. Ahora que cosechan lo sembrado hace ya tanto tiempo, no estaría de más que retomaran su carrera y aleccionaran con su buen hacer a los oportunistas de saldo a los que el mainstream nos tiene acostumbrados últimamente.

Texto y fotos: Miguel Martínez Madrid
[Este texto y sus fotos se encuentran publicados bajo licencia copyleft]