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Reseñas discos clásicos
Rock alternativo
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ALICE IN CHAINS - JAR OF FLIES
Positivo experimento el de la banda de Layne Staley al sacar un minidisco acústico. Las canciones de Jar of flies
desechaban la electricidad y el ruidismo explotados en "Facelift, pero no por ello las
atmósferas depresivas y opresivas claves en los de Seattle. Solo hay que oir "Rotten apple" para darse cuenta de
ello. Y descubrir una nueva forma de transmitir un mismo mensaje con mayor intensidad y desnudez. Un disco
terriblemente duro y bello, con momentos de contrastes en la positividad de "No excuses" o "I stay away" y muchos
sublimes, entre los que destaca la impresionante pieza instrumental, "Whale and wasp".
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DINOSAUR JR. - GREEN MIND
La obra cumbre para muchos de ese 'dinosaurio' del rock que es J Mascis. Una vez más, acompañado de sus
Dinosaur Jr, se dedica a lo que se le da bien y siempre ha mostrado en sus discos: puro rock en estado de
melodía, apatía vocal sin dejar atrás la sensibilidad si es requerida, solos monolíticos y ese toque melancólico
que solo él sabe dar a las canciones. "Flying cloud", la breve "I live for that look", "Green mind", ese himno del
underground de aroma punk que es "The wagon" o la nostalgia desbocada con melotrón de "Thumb"
son las mayores credenciales de este gran disco. Se le ha criticado mucho por no evolucionar en el tiempo, algo
cierto, pero pocos músicos -quizá Neil Young, a quien a veces parece emular- han sacado tanta energía y melodías de
simples acordes y han inyectado tanta pasión electrificada al rock. Sin duda un músico infravolarado y curtido en
más de veinte años. Larga vida al dinosaurio.
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SONIC YOUTH - DIRTY
El uso inteligente del ruido. La distorsión que se torna en melodía. Electricidad canalizada por un bajo hipnótico.
Guitarras desquiciadas. Rock lisérgico. Orígenes punk para el posterior refinamiento. 'Suciedad'. Muralla
sónica y muros a veces infranqueables para los oídos. Pegajosa etiqueta de 'grupo generacional'. Influencia de
indefinidos músicos, adorados por muchos otros. El sonido que Cobain quiso dar a parte de su póstumo 'In utero'.
Reivindicación, independencia, riesgo, experimentación. Pop con cáscara de ruido. 'Sugar Kane'. 'Drunken butterfly'.
'Wish fulfillment'. Sonic Youth..
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Pop independiente
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THE STONE ROSES - SECOND COMING
"Second coming" es el trabajo más variado de Stone Roses. Con canciones
como la hermosa "Ten storey love song", fiel al espíritu químicamente
pop de su disco de debút, con guiños folk en "Your star will shine
again", trazos de rock con actitud y macarra en "Driving south"
o "Love spreads", y cierta tendencia a caer en la autoindulgencia,
cómo en cualquier disco ambicioso que se precie, sea en la excesiva
introducción de "Daybreak" o en la pretenciosa "Tightrope". Un disco
con algún que otro experimento, como el loop de guitarra
repetido del single "Begging you" y "Tears", un mediotiempo épico
alejado de la tónica habitual del grupo y en el que John Squire
parece querer echar un pulso al "Stairway to heaven" de Led Zeppelin.
Un buen trabajo que, aun sin tener la trascendencia del debut -pieza
clave dentro del pop-, confirmaba que las rosas de piedra contaban
con la gran naturalidad de Ian Brown para cantar y, sobre todo,
con un músico de la talla de Squire.
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RADIOHEAD - OK COMPUTER
La humanidad deshumanizada o el triunfo de la máquina sobre la razón son los puntos conceptuales de partida de 'Ok
Computer'. Un disco novedoso y lleno de detalles, que requiere casi infinitas escuchas y que crece en valor con cada
una de ellas. Doce canciones en torno a una misma temática, pero que conforman mundos sonoros distintos entre sí y
crean la obra más personal de los de Oxford. Y por encima de la música y detalles electrónicos, la voz de Yorke:
sentida y desnuda. Único e irrepetible. Sin duda la obra clave de los noventa.
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MY BLOODY VALENTINE - LOVELESS
Cerca de dos años tardó Kevin Shields en dar forma a 'Loveless', disco lleno de feedbacks de guitarra, melodías,
retazos de dream pop y saturaciones que supusieron un revulsivo estilístico, eclipsado por coincidir en el tiempo
con 'Nevermind' de Nirvana, del que muchas bandas siguen bebiendo. 'Loveless' enseñó que otro rock era posible, y que éste,
con miradas al post-punk, podía combinar ruido extremo con melodías. My bloody valentine junto a varios coetáneos
hicieron emerger el noise, que llenaría discos y discos en la década, y acuñó el término 'shoegaze'
(tocar mirándose los pies) para definir a toda una escena. Pero más allá de términos estaban grandes canciones, fruto
conjunto de tradición y experimentación, con la etérea voz de Bilinda Butcher en segundo plano que, tras murallas
sónicas, cantaba abstractos textos llenos de connotaciones lisérgicas y sexuales.
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THE POSIES - FROSTING ON THE BEATER
Para su tercer trabajo de estudio el dúo de ases formado por Jon Auer y Ken Stringfellow decide contar con la producción de Don Fleming,
quien decide subir decibelios al sonido del grupo ensuciando las guitarras en la mezcla. Corría 1993 y el grunge copaba las
portadas de revistas musicales y minutos incluso en la radiofórmula. El giro estilístico de The Posies sería visto por muchos como
oportunista adhesión del cuarteto al sonido Seattle. Lo que es incuestionable es que los Posies ganan en el cambio desde el primer corte,
'Dream all day', instantáneo éxito en las radios universitarias. Y que mantienen fieles básicos rasgos de identidad como grupo; melodías
vocales a lo Hollies y arreglos y solos de guitarra exquisitos. 'Solar sister', 'Love letter boxes' o 'Burn and shine' profundizan con
acierto en los mensajes de obras anteriores. Sutiles como antaño, emocionantes como nunca.
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