¡BILBAILEMOS! CON USTEDES, ATOM RHUMBA
La cuarta pedrada eléctrica de Atom Rhumba, “Backbone ritmo”(Munster, 2004) ha supuesto para los de Bilbao el definitivo y merecido reconocimiento de la masa rockera mundial. Es el premio a un lustro cargado de “never- ending-weekends”, tensiones, despidos…
En la actualidad Rober!, cantante, guitarrista, compositor y líder natural de los Rhumba es el único componente original de la banda, que en esta última entrega ha sufrido grandes cambios de formación: Álvaro (ex Painkillers y ex Bonzos) ha sustituido al anterior guitarrista Sergio Llanos, así como la entrada de Natxo –una verdadera bestia parda a las baquetas- ha supuesto para la sección de percusión atómica una auténtica depuración de técnica y apertura hacia nuevos ritmos. Al bajo se mantiene el incombustible Jabi, currela de Munster Records, que sin duda es uno de los pilares del combo bilbaíno. No es de extrañar que para muchos, entre los cuales se incluye un servidor, Atom Rhumba se encuentre a la cabeza del underground internacional.
El éxito que están consiguiendo no es sino el reconocimiento que en su día no conocieron bandas como Los Bichos, Cáncer Moon o M-ak. No es por restar méritos a nadie, pero de hecho una de las claves de este disco la encontramos en el productor, Kaki Arkarazo (M-ak y Negu Gorriak), que se propuso con toda firmeza presentarnos a los rhumba en su estado más puro y natural. Su trabajo derrama una excelente crudeza, y no creáis que no se nota.
También se ha contado con interesantes colaboraciones como las de Josetxo Anitua y Guillermo Piccolini (Venus) en las remezclas del single “Gone”, la steel guitar de Hendrik Roever en “One bit memory” y el puntazo de Iñigo Pelobola, que en directo se ocupa de los teclados.
Desde sus comienzos con Hormonal Riot (1998) han estado unidos a Munster Records, sello rockero-underground curtido que cuenta entre sus filas con grupos como Contortions o The Meanes y que incluso cuando se llegó a plantear la idea de prescindir de los fichajes para dedicarse únicamente a las reediciones, siguió contando entre sus filas con los Rhumba y con Mermaid, únicos combos españoles que pertenecen al sello, en lo que fue una verdadera demostración de la confianza que tienen depositada en los bilbaínos. Desde InCirclesWebzine podemos aseguraros que el alma de Munster no cabe en sí de gozo por tan redondo acierto.
Con mucha probabilidad estamos frente al hijo más crudo de los cuatro (con permiso del segundo, “Dirt Shots”), y a su vez el mas profundo y maduro. Además con Backbone Ritmo se desmarcan bastante de la onda Jon Spencer que tanto les había subyugado al binomio “la prensa me pone por las nubes - no vendo un puto disco” y se descubre a la legua su cercanía a los citados Contortions, sobre todo en esos momentos de inconfundible locura rhumbera que tanto ritmazo inyecta al disco. El ritmo del espinazo está plagado de contrastes sutilmente premeditados, y es una descarada búsqueda de ritmos más salvajes y dislocados, más trabajados en definitiva, así como un enriquecimiento de la paleta rhumbera de tonos más oscuros y desgarrados. Las voces, grabadas dos semanas después que el resto de instrumentos, están llenas de nuevos registros como falsetes y demás herramientas que llenan de color a cada una de las pistas, aunque Rober!, con tantas chuminadas, resulta en ocasiones un tanto efectista. Pero mola.
En directo te dejan boquiabierto, embotado, te inyectan peligrosas dosis de mala leche, cabreo, un “calambrazo entre las piernas”. El que te habla tiene la inmensa suerte de poder afirmarlos como uno de los mejores conciertos del Primavera Sound 2004. Por cierto, ¿sabías que los Pixies, aparte de ser el único grupo presente en el Primavera Sound y el Festimad junto con ellos, pidieron rotundamente no tocar el mismo día que ellos? Por todo esto y mucho más, está claro que la cosa merece un análisis más exhaustivo, te lo has ganao. Ahí va:
Constant dejá vu:
Distorsiones que abrasan un ritmazo muy bailable, combinadas con un elegantísimo saxo. Una buena suma de recursos de distinta naturaleza, sencillos y quizá algo volátiles en esencia pero que combinados pintan el corte de ligereza y de pesantismo, de placer y de nervio. Tratan el tema de la rutina, y es que cada vez es más duro levantarse todos los días a las seis de la mañana para ir al curro ¿verdad Rober!?.
Gone:
Magistral compota de axiomas matemáticamente cuadriculados. Es un tema que conjuga muy bien el carácter eléctrico y la capacidad de suscitar placer al escucharlo. Las voces colaboran de lleno en este juego, aparecen y desaparecen al antojo de la propia canción. Muy bailable. Batería en plan caja de ritmos y bajo y guitarras como si fueran minimoogs.
Eskimo bones:
Rober! cuenta por ahí que tiene una amiga con cara de esquimal a la que diagnosticaron esclerosis múltiple. ¡y es que, clínicamente testado, la primera parada son tus huesos!, ¿la segunda? ¡Comprátelo coño! Arañazos eléctricos y pedradas rítmicas de esas que arrancan la piel por milímetros. Es un corte muy dinámico y dibuja claramente el axioma rhumbero: estructuras cuadriculadas que solapadas entre sí describen una gran corriente de caos, furia, nervio y desgarro.
Take your time:
Es menos abstracto que los corte anteriores, con mucho falsete, gua-gua y unos teclados bastante dignos. El punto álgido se anuncia con varias descargas eléctricas típicamente rhumberas que desembocan en un fantástico y enérgico baile de elementos liderados por un solo magnífico. Es perfecto.
Satin breakdown:
Diría que es el momento más calmado del disco, aunque muy experimental. Se grabó entera en directo.
New kind of virus:
Después del interludio lo cogen con unas ganas tremendas, Es un tema salvaje y cavernícola de verdad, una locura. Encima completan esta explosión de rabia con un juego muy rico en color de tonos menores-mayores a la guitarra. Iba a abrir el disco, pero el productor se negó porque decía que era muy raro. No estoy muy de acuerdo, pero ese Kaki tiene muy buen criterio.
One bit memory
La steel guitar le da un rollo Grupo Salvaje (que también andan en muy buena forma). Sirve para calmarte para calmarte un poco el ritmo cardíaco después de New kind of virus. Buenas ondas de canción que equilibran la extremada seriedad del resto de cortes. Es más desenfadada, toda en tonos mayores.
Abstract blues:
Vuelve el cabreo. La voz recuerda al Tom Waits más pirata. Este tema suena como si lo hubieran volteado y agitado hasta vomitártelo en la cara. Se deja entrever la influencia de Captain Beefheart, de los preferidos de Rober!
Just stop:
Punk y locura rhumbera de nuevo. Es un tema muy enérgico y se nota que no tuvo más de dos intentos en el estudio porque suena muy fresco. Si te lo pinchas recién levantado no te parará ni Dios ni la santísima virgen en todo el día. Es un auténtico correctivo.
Cowboy fly:
Es el tema más experimental. Tiene guiños a Liars (fantásticos) y es un buen final porque te permite respirar, te despierta la vena reflexiva para que recién acabe te vuelvas a pinchar el disco entero. ¡Pero qué cabrones!
Por Jesús Rodríguez




El mejor grupo de R’n'R de los últimos diez años en este pais. Al menos en directo.